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Un falso Mesías

Benjamín Escobedo (Académico, Teólogo, Columnista e Investigador de Historia) Escritor para Latinoamérica (Monte Alto Editorial) Columnista de Fundación Nueva Mente (FNM) Lic. Teología Lic. © Historia


Después de un largo recorrido sobre discusiones parlamentarias e inicio de la agenda política del Ejecutivo de cara al segundo año de gobierno, sin duda, las encuestas no son favorables para el Mandatario de nuestro país. Estadísticas, evaluaciones y conjeturas han marcado un precedente para el olvido, por tanto, cinco son los ejes que comprenden las profecías no cumplidas del presidente Gabriel Boric, de esta forma, acuñamos lo siguiente: (1) Promesa de Nueva Constitución, (2) Reforma Tributaria, (3) Condonación del CAE, (4) Casa Habitación para todos y (5) Seguridad Social. Todo esto sugiere la premisa de esta semana denominada “Un falso Mesías”.


Primero, está claro que las políticas públicas siempre son una ilusión frente a un cambio de gabinete, a su vez, desde la elección de un nuevo gobierno, sin embargo, aquello es una utopía por estos días. La promesa de una Nueva Constitución se erige para el Ejecutivo sobre la base de la implementación de su agenda política, por consecuencia, una intrínseca motivación ideológica y sectorial. Al margen, Chile no aprobó la propuesta constitucional el pasado 04 de septiembre de 2022, provocando grandes desilusiones y vociferaciones por parte de la izquierda. La ciudadanía no respaldó el proceso, forma y fondo de la llamada carta magna. Tal vez, sería oportuno no prometer algo que, entre paréntesis, no depende de los poderes del Estado, sino más bien de la democracia y sufragio del ciudadano. Una buena lectura para el nuevo proceso que vivimos respecto del mismo tema en la actualidad debiese exigir mayor diálogo, prolijidad y acuerdo transversal, no obstante, debemos tener presente que los aclamados derechos tienen un costo y no serán garantizados empíricamente por su mera adhesión gráfica en la Constitución.


Segundo, la reforma tributaria naufragó como era de esperar, dado su fuerte énfasis de enajenación con el crecimiento y desarrollo económico del país. Esa inverosímil falacia esbozada por diversos agentes políticos que, aumentando impuestos y colocándolos en una arista supuestamente horizontal, avanzaríamos en materias de progreso, acceso e igualdad, es una ironía política. Los países se construyen con ideas, no con ocurrencias populistas e ideológicas. La inflación siempre la paga el ciudadano común, incluso aquellas estanflaciones que podrían acontecer en el peor de los casos sobre el espacio público. Tercero, en los últimos días, el Ejecutivo ha declarado que no es prioridad la condonación del CAE (Crédito con aval del Estado). Más aún, se deben tener los recursos necesarios para tales efectos de política pública. Sin embargo, una y otra vez fue izada la bandera de la condonación en campaña presidencial, junto con el compromiso de mejorar la calidad de la educación. Claramente, ninguna de las promesas ha sido cumplida. Un ejemplo de aquello es la fisura en la demanda que respecta a los denominados colegios emblemáticos. No podemos proclamar una condonación del CAE cuando irrefutablemente la educación tiene un costo. Tal vez, sería plausible hablar de acceso, becas y evaluación de casos particulares asociados al Crédito con aval del Estado.


Cuarto, es muy probable que aún recordemos cuando el Mandatario prometió casa habitación para todos, incluso para extranjeros. Sin duda, esta es otra promesa no cumplida. Las empresas inmobiliarias, constructoras y afines no pueden garantizar propiedad privada sin lucro de por medio. Junto con ello, las políticas públicas para dichos avances deben ser racionalizadas, pensadas y sistematizadas a partir de los recursos de un país. De lo contrario, solo son panfletos que adolecen de verdad y narrativa política fidedigna. El “sueño” de la casa propia es una especie de sensibilidad social inmanente al ciudadano. Por ende, no debemos ahogar la esperanza con ocurrencias dislocadas. Insisto, los países subyacen a Ideas coherentes y racionalizadas para las modernizaciones que se desean efectuar.


Quinto, la seguridad social es probablemente el foco más tensionado de nuestro país. La degradación en esta área sumerge paulatinamente al espacio y patrimonio público en homologación de vandalismo, delincuencia y mutilación in situ de la paz ciudadana. La agenda en esta temática constituye una carencia que avanza a pasos agigantados a la destrucción masiva de inmuebles y mobiliarios públicos del territorio chileno. Es parte del paisaje los robos sin castigo, las carpas (habitación) en el centro de la ciudad, migrantes indocumentados, pseudoestudiantes delincuentes atentando contra la vida de un docente, y, como si eso fuera poco, indultados con prontuarios para el olvido libres en la vía pública.


Sobre este terreno es que los chilenos y chilenas habitan, trabajan y viven, claro, sosteniéndose como mirando al invisible, en esta ocasión, “Un falso Mesías”.

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