Royalty minero y sus consecuencias

(Por Juan Pablo Morey | Ingeniero Civil Metalúrgico)


Toda operación o proyecto minero enfrenta dificultades propias del negocio, como son: descubrimiento del yacimiento, precios de los metales volátiles, inversiones iniciales extremadamente altas con periodos largos sin retornos de capital, problemas con las comunidades, regulaciones medioambientales, acceso al recurso hídrico (cada vez más escaso) y no menos importante lidiar con sindicatos que muchas veces están altamente politizados con clara tendencia de izquierda.

Para poder comenzar un proyecto minero se requieren mover millones de toneladas de estéril (mineral sin valor económico) antes de comenzar con el procesamiento del mineral de valor.


La cadena de valor de un proyecto minero es inmensa, bajo una mirada simplificada se comienza con la etapa de exploración y sondajes, posteriormente hay distintas etapas de ingeniería, construcción y montaje para finalizar con la operación productiva propiamente tal.


En todas y cada de estas fases las empresas proveedoras cumplimos un rol importante dentro de la cadena de valor para las empresas mineras.

Las empresas proveedoras de la minería del cobre se pueden clasificar en grandes, medianas y pequeñas, siendo un 9%, 17% y 74%, respectivamente. A la vez que combinadas pequeñas y medianas concentran un volumen de ventas de casi USD 14.000.000 de los USD 42.000.000 totales, usando datos del año 2018.


El royalty es común para la industria minera, y se aplica en países tan diversos como Australia, Perú, Ghana, Indonesia, Sudáfrica, entre otros. En Chile la última versión del denominado royalty a la minería, o más bien el impuesto específico a la actividad minera (IEAM) se encuentra vigente desde el año 2010.


En primer lugar, este nuevo impuesto es inconstitucional ya que cualquier modificación debe ser de exclusiva iniciativa del ejecutivo y este proyecto es de iniciativa parlamentaria.

Modificar este royalty, el cual irá sobre las ventas, es un castigo a las mineras que poseen costos más altos, lo cual desequilibra la cancha.


El royalty existente ya se hace cargo del factor precio, ya que a medida que el precio aumenta sube el margen operacional y por ende aumenta el impuesto (tasa) que va directo a las arcas fiscales. Solo el año 2011 con un precio de aproximadamente USD 4 por libra las empresas mineras aportaron cerca de USD 1.000.000 a las arcas fiscales.


En resumen, el sistema planteado por el congreso excluye a las minas o yacimiento que son menos rentables. Con este mecanismo no se va a recaudar más ya que habrá menos minería.


Retornando al rol de las empresas proveedoras, estas se verán afectadas dado que habrá considerablemente menos proyectos nuevos (greenfield o brownfield) con la consecuente disminución de ventas y probable quiebra. No sería descabellado pensar que existiría un aumento en la tasa de desempleo y calidad de vida de las familias chilenas que dependen de este negocio.


Bibliografía

https://fch.cl/wp-content/uploads/2019/11/estudio-de-caracterizacion-de-proveedores-de-la-mineria-final-min.pdf


https://www.cochilco.cl/Listado%20Temtico/Encuesta%20Gasto%20de%20Proveedores%202018vf.docx.pdf


https://www.sonami.cl/v2/noticias/royalty-minero-sonami-lamenta-decision-de-la-camara-de-diputados/