Pasapalabra...

Por María José Olea | Directora de Comunicaciones FNM


La izquierda le tiene terror a decir las cosas por su nombre. Tanto que para cada verdad que les incomoda inventan un "Pasapalabra". Una especie de palabra comodín con la que intentan omitir o distorsionar la realidad.


Por ejemplo, ellos no hablan de terrorismo en la Araucanía, hablan de "reivindicación territorial". No hablan de acabar con la propiedad, hablan de instalar un “sistema solidario”.


Quienes saquearon, quemaron y vandalizaron durante el 18 de octubre no fueron delincuentes, sino "manifestantes". O como dijo Héctor Llaitul, líder de la CAM, ellos no roban madera, la "recuperan".


Ejemplos como estos hay varios, porque reconozcámoslo, creatividad no les falta...


Pero... ¿por qué esta obsesión por el relato retorcido, mentiroso, falaz? Porque saben que decir las cosas tal como son, sin maquillaje, dejaría al descubierto que:


1. Sus ideas no funcionan.

2. Su discurso es engañoso.

3. Sus intenciones no son del todo buenas.


El lenguaje crea realidades y en eso, ellos son expertos.


Pero, ¿qué tienes que ver tú con todo esto, te preguntarás? ¿Por qué te estoy dando la lata? Si total... ¿con cuántas palabras compras un kilo de pan, llenas el estanque del auto o pagas las cuentas del mes? Con ninguna, eso está claro.


¿Cuál es el trasfondo de todo esto? El trasfondo es que las palabras, el lenguaje, la forma en la que nos expresamos, sí importa.


Es simple: las palabras materializan ideas, las ideas configuran discursos y los discursos inciden, entre otras cosas, en la política. Y la política nos guste o no nos afecta (para bien y para mal). Después de todo los impuestos, la seguridad, educación, salud, pensiones: muchas de las cosas que te preocupan pasan por esto. Así que no es un tema menor...


Y si hay algo que entendió perfectamente la izquierda es que la lucha por su sobrevivencia se da precisamente a través de las palabras, en la cultura.


¿Por qué crees que el relato de la "Dignidad", la "Justicia Social", el "Estado Violador" o la "Deresha Opresora" ha pegado tanto?


Porque durante años la izquierda se ha encargado de fortalecer su discurso, ¿a través de qué? De palabras, de retórica. Mientras tanto, la derecha tradicional (más fría y calculadora) se desentendió totalmente de estos temas, preocupada netamente de ganar elecciones o asegurarse algún que otro cargo. En definitiva: una derecha a la deriva, sin un discurso propio.


El tiempo pasa y no es muy diferente de lo que vemos hoy.


Quizás sería bueno aclararle a este sector que las ideas (las buenas ideas) trascienden, los gustitos personales no. Pero para eso hay que preparar el terreno: informando, explicando, debatiendo, comunicando. Y eso requiere tiempo y convicción, el éxito nunca es automático.


Por último, un mensaje a los chilenos. No subestimemos el poder de las palabras: son importantes y el que tú lo sepas también, porque urgen más verdades y menos "Pasapalabras".




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