Hay dos clases de Derecha...

(Por Luis Alejandro Silva | Abogado | VideoColumnista FNM)


Cuando una gotera se filtra por el techo de tu casa, hay dos cosas que hacer: poner un balde y arreglar la causa de la gotera. La primera es la solución inmediata, de corto plazo. La segunda es la de largo plazo. La primera se resuelva rápido y fácil; la segunda requiere más tiempo, algo de planificación y esfuerzo. La primera es más cómoda, pero la segunda garantiza un futuro sin goteras. Esto vale para la política, especialmente después de la derrota de las últimas elecciones.

Hay gente para poner el balde y gente para subirse al techo a tapar el hoyo o arreglar la cañería.


Hay un proyecto de derecha -la del balde, la llamaremos- que se mueve en un horizonte de corto plazo. Es la derecha que piensa fundamentalmente en los medios para conseguir resultados inmediatos o al plazo más breve posible. Esta es la derecha que fácilmente se

siente acomplejada por el éxito de la izquierda, y cree que tomando sus banderas -algunas de ellas, al menos- aumenta su sintonía con el electorado.

De hecho, se les podría decir a éstos que, si se pasan a la izquierda, tienen el éxito asegurado.


Hay otra derecha -la del gásfiter, llamémosla- con un horizonte de largo plazo; que se mantiene fiel a sus convicciones aunque las mayorías no le sean propicias en un momento dado; que no se mueve buscando el sol, porque confía que tarde o temprano el cielo despejará, y la constancia será recompensada.


El cambio de año es una invitación a reflexionar sobre el tiempo, y me pregunto: ¿a qué derecha quiero pertenecer, la del balde o la del gásfiter?


Yo apuesto por el largo plazo, ¿y tú?


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