Energías renovables, publicidad engañosa

Por Douglas Pollock | Ingeniero Civil Industrial, miembro CLINTEL


Debido a la implacable destrucción económica, social y moral en curso, tal vez hoy a nadie le importe mucho la ley de protección al consumidor que homologa la publicidad engañosa y falsa señalando que ese tipo de publicidad induce a error o engaño sobre las características del bien o servicio que promueve y establece que los anuncios deben ser comprobables.


Pero ¿qué sucede cuando es el gobierno el que promueve e incurre en esa ilegalidad y la pone en práctica a través de políticas públicas traducidas en regulaciones e impuestos? ¿Y qué sucede con los consumidores cuando las empresas aprovechan las oportunidades que esas políticas otorgan? ¿Quién pierde y quién gana? Me refiero a las energías renovables.


Se nos ha bombardeado con la propaganda de que estas energías de color verde, sustentables y sostenibles son limpias; reducen el perverso CO2 que emite la vil humanidad por quemar combustibles fósiles para hacer viajes de placer en Transantiago causando el terrible calentamiento global; contribuyen significativamente a las emisiones cero-neto; reducen un gas que es contaminante y dañino para la salud humana, como decretó la EPA de EEUU en el 2009 cuando asumió Obama, decreto falso e inconstitucional pero que copió todo Occidente; y que son económicas pues las energías solar y eólica son gratis.


Seis veces falso.


¿Son limpias?


Intencionalmente esa propaganda nos muestra las renovables sólo desde la vitrina hasta el fin de su vida útil. Jamás verá Ud. una publicidad en que se muestren antes de dar a luz, en su proceso de minería y manufactura, o en el cementerio después del fin de sus días, pues seguramente Ud. no sabe de la magnitud de la contaminación de los suelos, del agua y del aire y del daño ecológico irreparable causado por los desechos radiactivos como el torio y uranio, y tóxicos como metales pesados, ácidos y fluoruros en la extracción y producción del neodimio en China, o del “blood mining” en El Congo para la extracción del cobalto usando niños menores de hasta 6 años, muchos de los cuales mueren intoxicados en su esfuerzo por ganar dos dólares al día, o que una pequeña planta fotovoltaica para energizar un data center utiliza más vidrio que 50 millones de celulares, o que nadie ha resuelto el problema de cómo reciclar, almacenar y desechar decenas de millones de toneladas de sus componentes acumulados no reciclables al término de su vida útil. Si, las renovables son las fuentes más sucias que se hayan jamás inventado en nombre de la salvación de un no-problema.


¿Las sustentables reducen el CO2?


Otra de las bellezas publicitarias es que las renovables se muestran como entes aislados en una red. Eso es falso pues, para que esas “limpias” fuentes de energía funcionen, necesariamente se requiere que otra fuente térmica esté funcionando ineficientemente bailando al ritmo del clima y quemando fósiles en alguna otra parte de la red para respaldar a las intermitentes verdes. Así, al expandirlas, de hecho se puede lograr una reducción marginal de CO2 pero sólo en una red ideal u óptimo-eficiente por lo que éstas resultan ser económicamente ineficaces para tal propósito. Pero en una red real como aquellas que se usan en el planeta Tierra, donde la tecnología o el combustible de respaldo no son óptimos, las emisiones de CO2 aumentan haciendo que éstas, además de caras, sean una solución absurda o demagógica para el mismo propósito. Por ejemplo, para el 2019 EEUU que generó 368 TWh solar y eólica o 46 veces la generación total chilena, pudo exhibir un rango entre una reducción del 0.3% de las emisiones de CO2 y un aumento del 1%, según la fuente de datos usada. Claro que para ello, gastó trillones de dólares a costa de los “tax payers” haciendo un brillante outsoursing de emisiones a China, capitales e industrias incluidas.


¿Es el CO2 causante del calentamiento global?


Ni hoy, ni hace 70 años, ni hace 10.000 años ni en los últimos 600 millones de años el CO2 ha sido el causante de ningún calentamiento global. En los últimos 10.000 años, con todo lo que ha emitido la humanidad, la Tierra ha estado más fría que hoy sólo el 5% del tiempo.


¿Contribuyen a las emisiones cero-neto?


Falso, excepto en el mundo de Bilz y Pap, así como el recorte en las emisiones anuales de CO2 en 12 millones de toneladas al desmantelar 12 millones de MWh de generación a carbón, como afirmaba el gobierno pasado en su plan de descarbonización o decapitación de la economía. En una red eléctrica real, el CO2 aumenta. Así, lograr tener electricidad 100% renovable y emisiones cero-neto son una utopía propia de mentes torcidas porque, además, existe un límite máximo para las renovables en cualquier red por sobre el cual toda la electricidad de color verde generada en exceso se pierde.


¿Es el CO2 un gas contaminante?


Al contrario, es el gas de la vida pues es el alimento de las plantas y más CO2 en la atmósfera ha reverdecido el planeta en 15% en los últimos 40 años, el desierto de Sahara ha retrocedido en 300.000 Km2, el precio de los granos ha disminuido enormemente, su tasa de producción ha aumentado como jamás antes en la historia y ha sacado del hambre a miles de millones de seres humanos.


¿Son económicas?


Por las razones expuestas antes, las renovables hacen que el costo de la electricidad inevitablemente suba, aquí y en la quebrada del ají.


Juzgue Ud. si la publicidad sobre las energías verdes que son rojas no es falsa y engañosa y agravada por ser originada por quienes dicen combatirla: por los gobiernos de izquierda, por las empreas de generación que han aprovechado los beneficios de sus nefastas políticas que, como siempre, afectan a los más pobres de la población y por las industrias más afectadas que se han sumado al engaño con el “green washing”.


El padre de la propaganda nazi, el temible Joseph Goebbels, dijo que “una mentira repetida mil veces se transforma en verdad”. Yo agregaría que una mentira repetida un millón de veces a lo largo de toda una generación se transforma en dogma religioso. Paguemos entonces con pía resignación nuestras verdes creencias. Mientras tanto, las renovables y la guerra a los combustibles fósiles seguirán siendo las verdaderas amenazas existenciales para la humanidad, no el leve entibiamiento que, por lo demás, terminó hace ocho años atrás.