Educación "de calidad"

(Por Moroni Henríquez | Región Biobío)


Son muchas las cosas que pueden influir en los servicios de educación prestado por algunas instituciones, tanto públicas como privadas, para que estas NO SEAN consideradas de calidad.


Por una parte, puede que se deba cumplir con requisitos establecidos por el Ministerio de Educación para que, por parte de ellos, la educación sea considerada de calidad. Pero también está la otra parte, la parte que corresponde a los estudiantes, a los docentes y otros actores, para que ellos también consideren que la educación es de calidad, y no necesariamente debe compartir los mismos requisitos establecidos por el Ministerio. En cuanto a los estudiantes, será de muy poca ayuda tener al mejor de los docentes del mundo si el alumno no desarrolla un correcto hábito de estudio. En otras palabras, para que exista educación de calidad, tiene que existir también aprendizaje de calidad por parte del alumno y esto quiere decir que él debe ser consciente de que el aprendizaje no es una experiencia pasiva, sino activa, y que poco o nada de provecho será para él tener al mejor profesor si el estudiante no comprende que es ÉL MISMO el principal responsable de su aprendizaje. Así como existen alumnos dedicados y conscientes de su rol en el proceso de aprendizaje y otros que no, también existen docentes dedicados y conscientes de su rol en el proceso de enseñanza y otros que no, o ambos sólo "medianamente" conscientes. Un problema tremendo que ocurre en las aulas de clases es no tener profesores preparados para ADAPTAR lo que tienen preparado para enseñar. Esto se debe principalmente al hecho de NO CONOCER los principios sobre los cuales se basa el aprendizaje y la enseñanza, y por otra parte, está el conocer estos principios PERO NO APLICARLOS.


Un grupo de docentes de una universidad en Chile recibió una capacitación sobre principios del aprendizaje y la enseñanza. Qué desilusión fue ver que, mientras hablaban sobre la importancia de hacer preguntas eficaces en las aulas, su capacitación tenía muy poco tiempo para preguntas, y las pocas que hacían, no era eficaces.


El problema es que muchos docentes sólo aprenden técnicas para usar en el aula de clases y no conocen LOS PRINCIPIOS sobre los que se basa la técnica, por lo que cuando cambia uno o más factores en el aula, es decir, cuando cambia algo del contexto ideal en que se aplica la técnica, esta ya no sirve. Si el docente aprende los principios sobre los cuales se basa la enseñanza y el aprendizaje y viviera esos principios en su rol de docente, no importa lo que cambie en el aula, el docente siempre podrá adaptarse. Podemos definir estos principios como verdades universales sobre los que se basa la enseñanza y el aprendizaje. Algunos de estos principios son:


- Hacer preguntas eficaces

- Escuchar atentamente

- Cultivar un ambiente de amor, respeto y unidad. En resumen, no importa cuán bueno sea el profesor que le pongan a un estudiante. Si este no quiere estudiar NO TENDRÁ una experiencia de aprendizaje significativa. Se requiere aprendizaje activo y de calidad.


Invito a todos aquellos profesionales dedicados a la enseñanza a autoevaluarse en las siguientes preguntas que se relacionan a los principios mencionados:

  • ¿Cómo puedo ayudar a mis alumnos a asumir la responsabilidad en su aprendizaje?

  • ¿Cómo puedo motivar a mis alumnos a compartir lo que están aprendiendo?

  • ¿Entiendo las necesidades y experiencias de mis alumnos?

  • Cuando enseño ¿me centro más en los alumnos o en mi presentación?

  • ¿Doy oportunidad para que todos los alumnos participen en los análisis en clases?

  • ¿Cómo puedo demostrar a mis alumnos que valoro sus preguntas y curiosidades?

  • La forma en que organizo los asientos ¿permite que los alumnos interactúen fácilmente entre ellos y conmigo?

Estas preguntas harán más fácil la adaptación del profesor hacia las necesidades de sus alumnos. Así se contribuye, por ejemplo, a una educación de calidad.