¡Dímelo bonito!

(Por Lorenzo Jaramillo Plaza)


Siempre había querido escribir algo en relación a la manipulación social que hacen los políticos de Izquierda mediante el uso repetitivo de frases y palabras. Este texto tiene como objetivo tratar de despertar en el lector la curiosidad, y motivarlo a analizar ciertas consignas que los medios y el poder político ha instaurado bajo nombres bondadosos, nombres con "espíritu social", a pesar de ser, en la práctica, lo totalmente opuesto.

Esta técnica no es nueva. Los políticos populistas siempre han engañado al votante bajo palabras que aluden a la emoción y no a la razón.

Me enfocaré en los nombres de las distintas leyes o campañas, nombres que estos manipuladores utilizan para conseguir apoyo popular, aunque el nombre no tenga ninguna relación con el contenido de la ley que quieren aprobar.

Intento demostrar que esto sucede por la simple razón de que el cazador político conoce bien a su presa, y sabe que esta cae fácil frente a frases rimbombantes.


Primer ejemplo:

Muchos le atribuyen a Salvador Allende la NACIONALIZACIÓN del cobre. Cuando le preguntamos a la población en general sobre esta materia, ellos indican que, antes de Allende, el cobre era norteamericano o, a lo menos, no tenía dueño (por algo la ley se llama: Ley de Nacionalización del Cobre).

¿Quién no podría agradecer tremendo acto de justicia nacional frente a saqueadores que venían y explotaban un recurso de nuestras tierras, sin que nadie lo pudiera impedir?

Pero, quienes hemos averiguado un poco más, podemos desmentir tal engaño inserto en el nombre de la ley, ya que sabemos que el cobre ya era nacional, y que lo que en realidad hizo Allende fue expropiar dos compañías norteamericanas y estatizarlas bajo una ley que ya venía desde el gobierno de Frei Montalva. Si hubieran sido honestos, la ley debió haberse llamado Ley de Expropiación de Minera Anaconda y Kennecott Copper Company.


No digo que la ley haya sido mala o buena, sólo critico el nombre de la ley, para efectos del tema principal.

Este tipo de engaños los podemos ver hasta el día de hoy, y ahora funciona tanto o mejor que antes, a pesar de que la población en promedio está mucho más preparada académicamente y tiene, ahora, una facilidad gigantesca para acceder a la información.



Segundo ejemplo:

Ley de derechos sexuales y reproductivos. Este nombre implica subconscientemente que no existen derechos sexuales, como si el actual sistema coartara esa LIBERTAD, lo cual sin duda suena muy bien y con un espíritu claramente generoso y cargado de justicia, lo que lo hace más fácil de vender en los medios. Sin embargo, esta ley principalmente trata de despenalizar el aborto. ¿Existe algo menos reproductivo que el aborto? No obstante, solo se necesita un lindo nombre para que la gente lo apoye.


Tercer ejemplo:

Ley de educación sexual, la cual atenta contra la misma sexualidad natural de niños.

¿Por qué un niño, en su mas tierna infancia, debiera recibir este tipo de educación de parte del Estado, y además, con un claro sesgo ideológico?

Un ejercicio que se describe en el manual de educación para niños LGTB para párvulos (¡párvulos!) indica textualmente lo siguiente: “Se los y las invita a ubicarse mirando la espalda de su compañero y se comienzan a hacer masajes en la espalda expresando lo que sienten en ese momento”. Este ejercicio se realiza con el apoyo de música suave, como erotizando el ambiente. ¿Cuántos padres aceptarían esta sexualización prematura a sus hijos si supieran que de eso trata la ley mal llamada de educación sexual?


Cuarto ejemplo:

Derechos Humanos: ¿quién podría estar en contra de aquello?

Pero la pregunta que nos debemos hacer es ¿quién define quién es el humano? Porque los que hayan sido víctimas de actos inhumanos por parte de un delincuente, no tendrán esa defensa (a pesar de ser claramente humanos). Esto debido a que esta nefasta institución política, en realidad no resguarda los "derechos humanos"; lo que realmente hace es defender a las víctimas del Estado. O sea, sólo habrá "violación de derechos humanos" cuando un organismo del Estado las cometa. Mismo estado que el sector creador de esta institución lucha por agrandar y hacer más poderoso, dicho sea de paso.

Lo que en realidad hace el Instituto Nacional de Derechos Humanos es victimizar a delincuentes, y más aun cuando son del sector político que ellos representan. Si esto es así, y lo sabe todo el mundo, ¿por qué no llamarle mejor Instituto de Derechos Políticos o Defensoría Política? Por una razón muy clara: con ese nombre no sensibilizan a nadie para que los apoye en su engaño político.



Cabe destacar que este fenómeno no solo pasa en los nombres asignados a ciertas leyes, campañas o instituciones, sino que también la manipulación que hacen de ciertas palabras, a las cuales le han cambiado en forma descarada el significado, y que la derecha, o quienes la representan, han sido muy cobardes como para aclararlo en los medios de debate. En este caso comenzaré con la manipulada palabra "derecho", la cual mañosamente confunden con "libertad". Por ejemplo, ya mucho se habla del "derecho a emigrar", pero si nos apegamos al significado de esta frase, esto indica que alguien tiene que pagar este derecho (que lo pague cualquiera, menos el que recibe el beneficio). Pero en realidad, uno tiene la LIBERTAD de migrar (no el derecho), y bajo su propia responsabilidad, bajo su propio financiamiento, respetando por cierto las leyes del país a quien pretenden ingresar.


Otro caso es la palabra "violencia", a la que ya se le ha cambiado por completo el significado, y por lo tanto, se aplica incorrectamente de forma intencional, siendo usada para describir casos tristes, inmorales o dramáticos ("tus palabras me violentan"), con el fin de justificar y de desdramatizar la real violencia, la física.

Te invito a que cuando escuches una ley, una campaña o cualquier frase rimbombante, con un nombre lleno de bondad, la cuestiones, la analices, para ver si realmente tiene sentido.

No caigas por el nombre bonito. Recuerda siempre esta frase célebre: "El camino al infierno está lleno de buenas intenciones".

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