top of page

CHILE VAMOS ANULA RESULTADO DEL PLEBISCITO


Listo. Tenemos Acuerdo Constitucional… O “Acuerdo por Chile” como lo bautizaron los creativos de turno para darle un envoltorio distinto a un tema que ya no despierta tanto interés y que está totalmente superado por otras urgencias.

A usted le podrá gustar o no, lo podrá encontrar mejor o menos malo que el proceso fallido anterior, pero independiente de la opinión que nos podamos formar, se hace necesario partir por decir unas cuantas verdades, que por conveniencia o derechamente miedo, se omiten u ocultan.

Veamos:

• El proceso constituyente que terminó el 4 de septiembre en un monumental fracaso se inició con la primera línea en la calle, es decir, con la pistola arriba de la mesa, y con la amenaza real de hacer caer un gobierno en legítimo ejercicio y democráticamente elegido.


• Al ganar el Rechazo, se cerró el tema constituyente. Abrir un nuevo proceso es simplemente un engaño a quienes votaron confiando en que se cumplirían las reglas.


• Las directivas de Chile Vamos, representándose claramente a sí mismas y no a sus bases, entraron a jugar a la cancha que les impuso, incluso antes de conocerse el brutal resultado del plebiscito de salida, la izquierda radical. Así, se ve lejano el día en que defiendan ideas, valores y convicciones sin que les tiriten las rodillas ante los autoproclamados defensores del pueblo y repartidores de credenciales de buena conducta democrática.


• La “paridad” y “escaños reservados” NO son democráticos. Se podrán dar mil razones para justificar su necesidad, pero lo que no se puede hacer es desconocer que se violan principios básicos del juego democrático.


• El nuevo “Acuerdo” establece un plebiscito ratificatorio, con voto obligatorio, para aprobar o rechazar la propuesta constitucional. Lo que no dice, es qué pasa si nuevamente hay un portazo por parte de la ciudadanía. ¿Entraremos en una sucesión de procesos sin fin?


• Con el tema abierto por al menos un año más, el Gobierno de Boric seguirá parapetado en la supuesta necesidad constitucional para hacerle el quite cobardemente a los temas que realmente requieren una solución urgente: migración descontrolada, seguridad sobrepasada, terremoto educacional, crisis inflacionaria, descalabro habitacional, y un sinfín de preocupaciones de la población.


Y así estamos… Mientras los políticos se autocomplacen con sus juegos de poder, sintiéndose importantes entre cafecitos, usted y yo veremos como se nos va otro año, tan espantosamente perdido como el 2022.

bottom of page