Cómo saber si tu hijo es PROGRE

Por María José Olea | Directora de Comunicaciones FNM

La universidad. Quién iba a pensar que el lugar más libre y pluralista por esencia, iba a terminar convirtiéndose en una verdadera CÁRCEL DEL PENSAMIENTO, en la que todos piensan igual y actúan igual.


La izquierda progre ha hecho su pega y por eso no debe sorprendernos que sus ideas permeen tanto, sobre todo en la juventud. ¿Cómo lo hacen? Aquí te explico 5 técnicas que usan para reclutar nuevos adeptos en las universidades.


Primero, apelan a la IDENTIDAD y al SENTIDO DE PERTENENCIA.


Imagina a un novato. Es nuevo, no conoce a nadie y no tiene idea de lo que va a enfrentar.

Instintivamente quiere encajar, tener amigos, sentirse parte de algo. Y entonces le llueven las invitaciones, hay miles de actividades y grupos en los que puede participar: asambleas feministas, semana LGBT, pintatones contra el cambio climático, huelga del 8-M, marchas a Plaza Dignidad, grupos veganos, etc. Porque para el progresismo, hasta la causa

más ideológica puede ser recreativa. TODO ES PANORAMA. El novato no quiere quedarse fuera, no se lo cuestiona tanto y simplemente va. La necesidad de validación social es mayor.


Segundo factor relevante (y al que le sacan mucho partido) es el sentimiento de CULPABILIDAD. Los mismos compañeros del novato intentan convencerlo que debe sentirse culpable por su lugar de origen, por su (quizás) buena situación económica, por el esfuerzo de sus papás para salir adelante. ¡Tus privilegios son injustos en un país desigual!, le dicen. O que debe sentirse culpable por cumplir con su responsabilidad de estudiar e ir a clases. Porque ¡cómo va a ser tan egoísta de no sumarse al “paro reflexivo”! ¿Para reflexionar sobre qué? Ni idea, lo importante es solidarizar con la causa que sea. ¡Deja de mirarte el ombligo y únetenos!, le dicen. A él le da vergüenza quedar como perkin (y egoísta) entonces él tampoco entra a clases.


Tercer punto y este sí que es fundamental. El novato cree que en la universidad podrá debatir, contrastar ideas y pensar por sí mismo. Lamento decepcionarlo, pero llegó al lugar equivocado. Aquí la HOMOGENEIDAD es ley. Prohibido diferir, prohibido cuestionar, prohibido pensar. Pero no tiene de qué preocuparse, mientras se ciña al discurso único, "todo estará bien". El novato deduce que esto es lo más fácil, así que sólo sigue la corriente.


Cuarto punto, la CANCELACIÓN. Un día el novato es testigo de una funa. Nunca había visto una, así que sus compañeros le explican que es una forma de castigar a aquellos que se atreven a desmarcarse del relato oficial. Los atacan, los censuran y los marginan. ¡Es un acto de justicia porque su discurso nos violenta!, le dicen. El novato concluye que no quiere terminar como el funado, así que solo se guarda su opinión.


Por último, el quinto factor: la IDEOLOGÍA. El novato lleva casi un mes en la universidad y ha

aprendido muchas cosas, pero hay otras que todavía no le cuadra. Por ejemplo, hace unas

semanas unos compañeros lo invitaron a un taller de "Twerk" (un baile de movimiento pélvico, y más que pélvico…). Según le contaron, el objetivo era empoderar su cuerpo y derribar estereotipos y tabúes contras las mujeres y las disidencias sexuales. El novato no se atrevió a decirles que no encajaba en ninguna de las dos categorías y que tampoco le veía mucha utilidad al curso, pero como siempre, se aguantó y los acompañó.


Días más tarde, le hicieron una invitación similar: el taller de "Los mandatos de la masculinidad”, para aprender a identificar las violencias naturalizadas y los micro-machismos ejercidos contra la mujer. El novato, ya aburrido, no entendía qué tenía que ver todo esto con su formación profesional y estuvo a punto de decir algo…pero se calló.


¿Qué le aconsejaría al novato? Que se rebele. Que se rebele contra sus miedos y enfrente a sus compañeros de una vez por todas. Que los interpele, les haga contrapreguntas, que haga valer su opinión, que desarrolle un pensamiento crítico, que intente ponerse en el lugar de ellos para entender por qué piensan cómo piensan y así contraargumentarles mejor, pero SIEMPRE desde la humildad, con respeto. Porque a lo mejor su valentía anime a otros novatos a hacer lo mismo, y estos novatos, a otros novatos. Y si suficientes novatos se rebelan contra la CÁRCEL DEL PENSAMIENTO tal vez vuelva el diálogo, el debate y la diversidad de ideas y entonces, las universidades dejen de ser las BURBUJAS

IDEOLÓGICAS en las que se han convertido.