Cibersecuridad y transformación digital: el desafío que viene. Por Alejandro Pérez Vidal

Enfrentarnos a la tecnología y su arremetida en todos los aspectos de la cotidianeidad, es sin lugar a dudas un desafío que merece un análisis riguroso, desde conversaciones entre amigos hasta discusiones legislativas. El rol de la tecnología en el desarrollo social debe ser visto desde una óptica humana que dice relación en cómo enfrentamos la disrupción de lo digital y, desde una visión de política pública, es decir, cómo proteger el ciberespacio y de qué manera los gobiernos se enfrentan a amenazas tanto internas como externas. En ambos sentidos, la discusión debe ser responsable, y sobre todo encaminada desarrollar una idea de seguridad digital, que proteja lo público y lo privado a través de una eficiente política nacional de ciberseguridad.  La población en general, mira con malos ojos lo tecnológico, como una amenaza y para muchos la ciberseguridad es un concepto que no se comprende.

Cabe entonces, preguntarnos por qué se requiere legislar sobre la materia. Al menos, cuatro son las principales razones que se requieren para legislar de buena manera. La primera de ellas dice relación con resguardar la seguridad de las personas en el ciberespacio, de manera que puedan ejercer sus derechos fundamentales de buena forma sin que se vean afectadas garantías mínimas, verbigracia, la libertad de expresión, protección de la vida privada y de la propiedad. En este sentido, el derecho de las personas y sus garantías tuteladas deben estar por sobre el orden del estado, toda vez que este está al servicio de la persona humana.

El segundo aspecto a que da respuesta a la pregunta formulada precedentemente, se relaciona con la seguridad del país cuya protección debe estar encaminada tanto al sector público como privado, entregando una normativa clara y eficiente para hacer frente a los riesgos del ciberespacio. De esta manera, existiendo reglas del juego claras, con normas fáciles de interpretar, sin ambigüedades, se permitirá un desarrollo eficiente del país, en todos sus sectores. Una tercera cuestión relevante dice relación con la necesidad de cooperación y colaboración entre las distintas instituciones, todos encaminados hacia una línea de protección de datos, a través de una comunicación y cooperación eficiente entre sector público y privado, respetando competencias y reglas normativas aplicables. Un cuarto e importante aspecto va encaminado a gestionar los riesgos del Ciberespacio, tanto de ataques internos como de amenazas externas. Una adecuada y eficiente gestión de riesgos que permita identificar, a tiempo, vulnerabilidades, riesgos en el uso, almacenamiento y etapas de procesamiento de la información. En este sentido, se debe encaminar la política hacia un ciberespacio robusto y resiliente tal como lo señala su primer objetivo.

En el mes de julio del año en curso, el Gobierno de Chile con Israel (en específico el Directorio de  Ciberseguridad de Israel)  suscribió un Acuerdo de Entendimiento en materia de ciberseguridad. El MoU como se denomina, tiene por objeto mejorar la cooperación y el posible intercambio de información encaminado a buenas prácticas entre las naciones. Este mes de Septiembre está previsto firmar en Londres un documento similar con el Reino Unido, siendo una gran oportunidad para nuestro país de mejorar y potenciar su transformación digital, aprendiendo y recibiendo aspectos técnicos y sociales de las grandes potencias tecnológicas en ciberseguridad.

El desarrollo digital con seguridad digital o ciberseguridad es el modelo de Estonia, que precisamente mide por separado ambos índices para determinar la brecha que existe entre ambos. Esta es la nueva “Sociedad Digital Segura” que está transformado nuestro modo de vida y más que una transformación digital o transformación cultural, es la transformación de la humanidad.

Chile tiene por primera vez la oportunidad de ser un actor relevante en la cuarta revolución industrial, si nos damos cuenta del potencial del talento digital que posee y si de forma decidida avanza en la capacitación de toda su fuerza de trabajo con sistemas online, para alcanzar las habilidades de siglo XXI necesaria para enfrentar la más radical transformación de toda la historia, desde que habitamos la faz de la tierra. Sin ciberseguridad es imposible avanzar con la transformación digital. Por eso en ciberseguridad no se compite, se colabora.

Kenneth Pugh, Senador de la República

Alejandro Pérez Vidal, columnista

Fundación Nueva Mente