Nos escribe un economista financiero sobre los revolucionarios, conmemorando a Felipe Cubillos

Este dos de septiembre se cumplen ocho años del accidente aéreo en la isla de Juan Fernández, donde perdieron la vida 21 personas que destacaban en diversos ámbitos: personalidades de la televisión, personas ligadas a la cultura, funcionarios públicos y también, empresarios. Entre estos últimos quiero referirme a una persona cuya muerte dolió de manera particularmente fuerte a muchos chilenos, porque representó la reconstrucción de nuestro país tras el terremoto del año 2010, y con su empuje e iniciativa logró plasmar su vocación social en la agrupación conocida como “Desafío levantemos Chile”. Estoy hablando del señor Felipe Cubillos.

Muchos de nosotros – me incluyo – lo imaginamos en un momento como el futuro presidente de Chile, pero para nuestro lamento don Felipe rechazaba la política como la conocemos, ese mundo de favores políticos y cuoteos, de compromisos previos y “amarres” de cargos, de repartijas escondidas, de críticas baratas y vacías. No señores. Don Felipe era un hombre de gestión, que si tenía que levantarse de madrugada para cumplir una meta un día, se levantaba; si tenía que juntar a doce o cincuenta amigos a que le ayudaran con un desafío, los juntaba, un hombre que rechazaba el asistencialismo y que trabajó codo a codo con las comunidades a las que ayudó, compuestas de pescadores, amas de casa, pequeños comerciales, entre otros.

Esto que describo, si bien no lo vi personalmente, lo testimonio en base a las mismas palabras de don Felipe y de quienes fueron sus más cercanos. Todos estos hechos – registrados todos ellos – me llevan a una arriesgada pero muy responsable conclusión: don Felipe Cubillos fue el último revolucionario que tuvo Chile. ¿Por qué revolucionario?, ¿qué tiene que ver la revolución con todo esto?

Según entiendo, un revolucionario es alguien que participa o encabeza una revolución. A su vez, una revolución es “un cambio o transformación radical respecto al pasado inmediato, que se puede producir simultáneamente en distintos ámbitos (social, económico, cultural, religioso, etc.), y que representan una ruptura del orden establecido, derivada de procesos históricos y construcciones colectivas”. En otras palabras, un revolucionario es alguien que lucha por cambiar el paradigma por el cual nosotros entendemos el mundo, nuestra realidad, y con ello aporta en transformar el orden social establecido.

¿Cómo, entonces, encaja don Felipe en el concepto de revolucionario? A mi juicio, porque siendo un empresario, mostro que desde su posición es posible tomar cartas en el asunto respecto a los problemas que sufre la gente más necesitada, la gente que necesita reinventarse y reconstruirse, la gente que necesita levantarse otra vez mediante una mano que la apoye. Todo esto, lo hizo sin caridad: es no estuvo lejos desde su empresa coordinando todo; estuvo in situ con las personas afectadas, los instó a trabajar en conjunto por su reconstrucción e instó a otros a ayudarlo de forma voluntaria, sin esperar rebaja de base imponible por la ayuda que entregaba. Así es, Felipe Cubillos fue un revolucionario porque mostró que el empresario también es persona, y también puede condolerse con el dolor ajeno y ayudar activamente a que ese dolor disminuya o desaparezca, no sentado desde el Olimpo del estrato ABC1 ni haciendo caridad, sino en terreno, conociendo a la gente y sus problemas, entregándoles lecciones de su propia experiencia, haciendo que la gente mostrara con sus acciones cuántas ganas tenían realmente de surgir. Esa es la huella que dejó y que muchos, de alguna forma u otra, seguimos recordando.

Explico el por qué de esta reflexión. Chile ha sido testigo desde hace varios años de diversas “luchas revolucionarias”, en especial ligadas a la educación o la defensa de derechos civiles de las mujeres. Sin embargo, los hechos nos dicen que en la mayoría de los casos esta lucha no termina en otra cosa que no sea violencia, destrucción de propiedad, muchas veces daño patrimonial, pero sobre todo, en nada concreto para resolver los problemas que se buscan resolver. Todos los participantes de estos movimientos se consideran a sí mismos como “combatientes” o “revolucionarios”. Pues bien, espero que puedan leer esta reflexión y la mediten a conciencia, para que en el futuro podamos dejar de ver incidentes como los vistos en muchos colegios santiaguinos, y a cambio de ello, veamos más propuestas concretas para solucionar problemas.

Para ayudar en esta última causa, les dejo esta pequeña lista de personas que, a mi juicio, fueron verdaderos revolucionarios en la historia:

 

·         Nikola Tesla fue un revolucionario; cuando descubrió el poder del electromagnetismo sólo pensó en cómo transmitirlo para todo el mundo sin restricciones, y por eso lo liquidaron en vida.

·         Mahhad ma Ganghi fue un revolucionario; logró la autonomía de la India sin comandar ejércitos ni matar a ningún británico en el camino.

·         Martin Luther King fue un revolucionario; luchó por los derechos civiles de los afroamericanos, sin armar patrullas armadas y colocarse insignias militares.

·         Nelson Mandela fue un revolucionario; en lugar de luchar contra los blancos en Sudáfrica, luchó por la unidad entre negros y blancos. Su lucha fue contra una ideología, no contra las personas.

·         Diana de Gales fue una revolucionaria; le mostró al pueblo británico y al mundo que la realeza puede actuar en favor de la gente común, puede defender causas, puede acercarse al que sufre, y si no lo hacen es porque no están dispuestos a ello, no porque algún mandato especial se los impida.

Y bueno, para terminar, Felipe Cubillos fue un revolucionario; él no hizo caridad, más bien, ayudó a la gente y trabajó con la gente, los convenció que podían levantarse de nuevo, y en el trayecto, mostro que se puede hacer todo eso… y seguir siendo empresario.

Espero que mis estimados lectores mediten sobre esto, y actuemos en consecuencia. Mi reflexión es la siguiente: revolucionario no es el que lleva un fusil o una capucha en la cabeza; revolucionario es quien lucha por cambiar la sociedad con ideas, propuestas y mucho trabajo.

Un abrazo a todos.

Fundación Nueva Mente