Tratado de la tolerancia por Alejandro Pérez Vidal

La tolerancia es una virtud inherente a toda democracia, el respeto por el proyecto de vida ajeno, libertad de expresión y por sobre todo diversidad deben ser los motores de cambio que informan en general las relaciones sociales y políticas dentro de un estado de Derecho. Actualmente, en consideración al momento político que se vive alcanzar diálogo y tolerancia es sin lugar a dudas un aspecto muy alejado de lo que se quiere entender por democracia o por libertad. A todos les gusta describirse como liberales pero cuando hay un conflicto exigen intervención estatal o, peligrosamente postulan un estado fuerte, con grandes ministerios y una burocracia excesiva que solamente genera relaciones de compinches y cero solución. Existe una clase política que constantemente postula que la igualdad es la solución a todos los problemas que vivimos, que el desempleo es causa de la inmigración o de la tecnología, sin concebir la oportunidad multidimensional que tienen ambos aspectos para un real crecimiento económico. Si hablas de libertad y menos poder estatal en las relaciones humanas, te tildan de facho o peor aún facho pobre, porque no apoyas las llamadas luchas populares, que a grandes rasgos más bien representan una propaganda para futuros actores políticos. 

Los académicos de Harvard, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en " Cómo mueren las democracias", a propósito del Chile de 1973 señalaban  La polarización pueden despedazar las normas democráticas. Cuando las diferencias socioeconómicas, raciales o religiosas dan lugar a un partidismo extremo, en el que las sociedades se clasifican por bandos políticos cuyas concepciones del mundo no sólo son diferentes, sino además mutuamente excluyentes, la tolerancia resulta más difícil de sostener. Dicho diagnostico se ajusta a la realidad actual, donde el escenario nacional e internacional ofrece nuevos desafíos, nuevas metas y la necesidad de adecuadas políticas, donde exista un gobierno efectivo, que no financie sino que motive el crecimiento y entregue esa capacidad a los propios individuos. En definitiva, todo se relaciona con la tolerancia y en nada cambia el panorama polarizado donde se ha establecido el juego de los buenos contra los malos, estado versus el mercado, fachos versus zurdos, violencia en las universidades y persecución política. Pero, cabe preguntarse es ese el panorama que Chile necesita?. Claramente la respuesta es, no. 

Las problemáticas que se suscitan a través de la convivencia democrática exigen discusión efectiva y tolerante, siendo la aceptación el sentido efectivo para alcanzar grandes acuerdos.  La vitalidad de la democracia  y su ideal de convivencia, requiere el respeto efectivo al derecho de los ciudadanos, vigencia de la libertad de expresión  y asociación, sustentándose de esta manera la pluralidad de opiniones y asociaciones. Aquello es lo esencial para crear discusiones efectivas, respetando el fondo y la forma. A propósito de tolerancia, la filósofa Victoria Camps señala que la tolerancia es la virtud indiscutible de la democracia . El respeto a los demás, igualdad de todas las creencias y opiniones, la convicción de que nadie tiene la verdad ni la razón absolutas, son el fundamento de esa apertura y generosidad que supone el ser tolerante. Sin la virtud de la tolerancia, la democracia es un engaño, pues ser intolerante conduce directamente al totalitarismo. Esa falta de tolerancia a llevado a la política de los desacuerdos, a trabas legislativas en el debate de reformas estructurales, ha llevado a descalificaciones que exceden el contenido mismo de la discusión, por sobre todo ha llevado a que los partidos políticos ya no sean guardianes de la democracia sino que un centro de intereses para determinado gobierno de turno. 

El ámbito social no se queda atrás, fanáticos que atacan constantemente a quienes no piensan como ellos, odio indiscriminado hacia los inmigrantes y la tecnología, sin percibir la oportunidad de dimensiones que trae la diversidad para una sociedad democrática. L libertad de expresión ha llevado a la corrección político y el discurso que ha impuesto la izquierda en escuchar y defender sólo lo que quieren, ya no están aportando a la política. No parecería raro que en las próximas elecciones aparezcan mesiánicos que quieran salvar y crear un supuesto Chile que está en el suelo y postulen ideas autoritarias. Por eso es importante el liberalismo y su defensa, aunque a muchos les atormente, es el remedio para recuperar el respeto por el proyecto de vida ajeno. 

Cabe concluir que, es evidente que actitudes tolerantes abrieron el camino al desarrollo de la democracia como forma de organización y de gobierno, la persecución de sus objetivos, en cuanto vigencia de los derechos de los ciudadanos, es una requisito sine qua non para la convivencia en la diversidad y la gobernabilidad de las sociedad contemporáneas. Sin lugar a dudas, avanzar y resolver conflictos va desde la clase políticas hasta la sociedad civil, nadie se debe quedar atrás frente a los nuevos desafíos que hemos experimentado y que se irán presentando. Mientras existan instituciones sólidas y transparentes, alcanzaremos tan anhelado desarrollo, tanto económico cuanto a libertades se trata. 

Fundación Nueva Mente