Izquierda y superioridad moral. Por Alejandro Pérez Vidal

El debate hoy, se encuentra centrado en quién ataca primero. Los violentos hechos acaecidos en el Instituto Nacional y la validación de la violencia de Giorgio Jackson, el reciente hecho viralizado por redes sociales en el que, una profesora encara en un cementerio en forma cobarde a la Ministra de Educación. Siguiendo, las graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela, Cuba, Nicaragua y el silencio de la izquierda al no condenarlos y sólo reaccionar cuando alguno de sus camaradas es víctima. El síndrome de la avestruz del cual padece la izquierda es lamentable en una democracia, validar la violencia como supuesta forma de lucha es deplorable y señal de que en dicho sector las ideas faltan. Al menos el único tema que se les escucha hablar es del Estado y de la Igualdad, limitando el debate si se le puede llamar de dicha manera a aquello, no obstante sentirse superiores moralmente al resto de la sociedad y si no eres de ellos u opinas distinto eres " facho" o víctima de su cobarde violencia. 

Su superioridad pasa porque creen que son más cercanos a los conflictos sociales, dicen tener la fórmula perfecta para solucionar todas las problemáticas que aquejan al país a través de la creación de la deidad Estado y la demonización del mercado. La fatal arrogancia como la describió Hayek en virtud de la cual, la izquierda, frente a la complejidad y la incertidumbre, las sociedades podían ser establecidas a través de un plan preestablecido, presupuesto idealista que en ningún país del mundo ha funcionado. Todo aquello, la izquierda lo ha envuelto a través del falso discurso de la libertad y mediante una verdadera dictadura discursiva a través de la cual pretenden posicionarse en el debate como los únicos salvadores y cuyas palabras son las únicas razonables para solucionar conflictos. Comprenden  que la institución del mercado  es intrínsecamente injusta, pues el reparto desigual de los recursos antes de entrar en el mercado es moralmente arbitrario y es el principal responsable de las desigualdades es el mercado y que ellos tienen el medicamento perfecto. 

Nuestro país no ha estado ajeno a este debate de superioridad. El Frente Amplio proponiendo mayor igualdad a través de medidas populistas y de receta antigua, demonizando todo aquello que genere riquezas e ideologizando a una juventud que busca justicia y que valida la violencia como forma de lucha. Un Partido Comunista que condena a quienes condenan la dictadura de Maduro y que claman por justicia por los detenidos desaparecidos en Chile y que se autodenominan como los verdaderos defensores de los derechos humanos, distorsión histórica toda vez que desconocen la universalidad de los mismos. Para que decir los hechos del Partido  Socialista y su vinculación con narcotraficantes, lo cual es señal de la débil institucionalidad y el desprecio de la colectividad por los principios del Estado de derechos y la democracia. 

Esta posición de moralidad de la izquierda ha sido de un gran daño para avanzar en el Chile de hoy, donde el debate de pensiones y la reforma tributaria no ha logrado destrabarse y millones de chilenos continuan esperando una respuesta clara que genere verdaderas expectativas y no meros discursos románticos. Toda la izquierda es critica del sistema imperante en Chile y que ha permitido un crecimiento económico y social destacado y cuyo desconocimiento es innegable. Seguir avanzando debe ser la verdadera hoja de ruta y no los caprichos ideológicos que hasta el momento, no han dado una respuesta alguno al verdadero Chile que esperamos, libre de violencia donde la libertad de expresión sea en todas sus partes respetada. 

Fundación Nueva Mente