El Fascismo y la izquierda. Por Jorge Abasolo.

Aún no me deja de sorprender el hecho de que cada vez que la izquierda se refiere a la derecha lo hace como sinónimo de fascismo. Quien ose endilgar algún argumento en contra de la izquierda es tildado al instante de fascista…o simplemente de  “facho”.

¿Qué hay tras esta pirueta semántica? ¿Ignorancia? ¿Artificio tendencioso? Creo que una mixtura de ambas.

Vamos escrutando.

Antes de la Primera Guerra Mundial, Mussolini había editado una publicación denominada “La Lucha de Clases”. No hay dudas que la figura del anarquista y socialista Georges Sorel le influyó como mentor y guía de su ideario.

Afiliado al Partido Socialista Italiano, Benito Mussolini dirigió el periódico Avanti”, de indisimulada tendencia socialista.

Cuando su oratoria chapucera pero persuasiva y ese carácter enigmático lo catapultó al estrellato, intuyó que su personalidad arrolladora podía prescindir de los designios de una colectividad política.

Por esta razón, en 1914 fue expulsado del Partido Socialista.

Pero su ideario ya estaba debidamente pensado y trazado. Entonces, optó por formar su propio partido: el autocrático Fascismo, aunque la huella del socialismo ya estaba impregnada en su carácter.

No en vano, Il Duce jamás dejó de llevar un escapulario con la imagen de Marx, colgada al cuello.

En ese momento de su carrera política, un periodista le preguntó:

-¿Cree usted que un dictador puede ser amado?

La respuesta de Mussolini dejó entrever su carácter tan egocéntrico como levantisco:

-Sí. Siempre y cuando las masas le teman al mismo tiempo.

 HITLER Y MUSSOLINI JUNTOS

Queda claro que durante la Segunda Guerra Mundial, la Italia de Mussolini no formó parte de los Aliados.

En este sentido, conviene recordar el Tratado de no Agresión entre Alemania y la URSS, conocido coloquialmente como Pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado entre la Alemania nazi y la Unión Soviética por los ministros de Asuntos Exteriores de estos países, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov respectivamente. El pacto se firmó en Moscú el 23 de agosto de 1939, nueve días antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuál era el sentido de ese pacto?  Contenía cláusulas de no agresión mutua, así como un compromiso para solucionar

 pacíficamente las controversias entre ambas naciones mediante consultas mutuas. A ello se agregaba la intención de estrechar vínculos económicos y comerciales otorgándose tratos preferenciales, así como de ayuda mutua: El principal elemento era que ninguno de los países celebrantes entraría en alguna alianza política o militar contraria al otro, lo cual implicaba en la práctica que la Unión Soviética rechazaría integrarse a cualquier bloque formado contra el Tercer Reich.

De esta manera, Hitler y Stalin estrechaban lazos políticos y comerciales. 

 Mientras escribo esta columna, no puedo dejar de recomendar a mis lectores la excelente entrevista que le hiciera a Il Duce, el pensador alemán Emil Ludwig, acaso el mejor biógrafo del siglo XX. Allí, Mussolini admite que el libro El Príncipe, de Maquiavelo le influyó mucho en su juventud y no trepida en fustigar al mismísimo Napoleón Bonaparte. En un momento de la entrevista Ludwig le pregunta:

-¿Qué fue lo que derribó a Napoleón? Los estudiosos dicen que naufragó frente al escollo de Inglaterra…

La respuesta de Mussolini proviene con la rapidez de un gamo:

-¡Eso es una estupidez! Napoleón cayó por las contradicciones de su propio carácter. Eso es lo que siempre hace caer a los hombres. Sus contradicciones.

EN PLENA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

En los meses de 1943 durante la caída de la isla de Sicilia, Mussolini fue arrestado por el Gran Consejo Fascista por orden del rey Víctor Manuel III en un intento por evitar la invasión aliada de la Italia continental. Fue encarcelado en un hotel del área natural del Gran Sasso d'Italia. 

De inmediato se ordenó una Operación Rescate, que –desde luego- no fue dirigida por ningún país Aliado. La misión tendiente a rescatar a Mussolini fue dirigida por su socio y compinche de andaduras: ¡el mismísimo Adolfo Hitler!

En fin…de este tema uno se puede prolongar en demasía.

Por eso, cuando usted preconice ideas de derechas y lo tilden de “facho” o fascista, limítese a conversar con su contertulio y dígale que se deje de propalar argumentos folletinescos o proclamas panfletarias.

Sería todo…por el momento.

Fundación Nueva Mente