Debate en serio. Por Alejandro Pérez Vidal

La llegada de José Antonio Kast con la inscripción para formar un nuevo Partido Político ha sido sin lugar a dudas la noticia de la semana. Luego de los " patipelaos" como se le señaló a la ciudadania que critica a la clase politica, la llegada de JAK sin lugar a dudas ha encendido el debate. Pero, más allá de las portadas de los medios de comunicación, discusiones encendidas por redes sociales, cabe preguntarse si es este el debate que la ciudadania quiere escuchar o es otro. A nadie le gusta que con los dineros propios ( que se pagan a través de impuestos), se den lugar a discusiones y debates poco serios. Un antifaz en la cuenta pública, un diputado del Frente Amplio que se refirió a las personas como " galucha" o la Presidenta de la UDI que tildó a las personas que critican la política de patipelaos, no son muy oportunas para dar seriedad a una actividad tan desprestigiada. 

Con respecto a la llegada de JAK con intención de formar un nuevo partido político, no hay mayores detalles que señalar, cada quien, en virtud de la libertad de asociación que le reconoce la Constitución Política de la República, puede reunirse para ciertos fines que sean lícitos y no contravengan normas de orden público. Lo que debe ser parte del debate son sus propuestas y de qué manera se exponen medidas para solucionar problemas que hoy nos aquejan, teniendo como base el respeto hacia el proyecto de vida del otro, lo cual en política debe ser mínimo, ya que ni el Estado ni cierto grupo de políticos puede imponer a una persona que hacer con su vida arguyendo el típico discurso mesiánico que tan de moda se encuentra en algunos personajes, tanto locales como internacionales. 

Steven Levitsky y Daniel Ziblat en su libro " Cómo mueren las Democracias" hacen un reiterado llamado al señalar que los partidos políticos deben ser los guardianes de la democracia y como tal deben respetar el proyecto de vida ajeno y por sobre todo no tender a difundir lideres que sean populistas y que sean potenciales peligros para la Democracia, siendo el respeto y la tolerancia los guardarrailes de un estado democrático. Al respecto señalan  y a propósito de la constante pugna que existen entre nuestros políticos "La polarización puede despedazar las normas democráticas. Cuando las diferencias socioeconómicas, raciales o religiosas dan lugar a un partidismo extremo, en el que las sociedades se clasifican por bandos políticos cuyas concepciones del mundo no sólo son diferentes, sino además mutuamente excluyentes, la tolerancia resulta más difícil de sostener". 

 Aquello, debe plasmarse en Chile como un mínimo para así llevar el debate de ideas en forma pacifica sin caer en el victimismo o en la postverdad. Hoy el desafío es sin lugar a dudas resolver, en forma efectiva los problemas que aquejan a la ciudadania y aquello se logra a través de la buena política y no simplemente a través de promesas, discursos odiosos y ataques entre políticos quienes, sin generalizar, no comprenden aún el verdadero sentido de la política y sólo buscan como señalaba  James Buchanan su propio interés. 

El llamado es a tener un debate serio, con ideas claras y precisas para buscar una solución a cada uno de los temas coyunturales y no a caer en discusiones odiosas que tiendan a una simple guerra de egos entre la clase política. Los recursos con los cuales se financia su actividad vienen del esfuerzo de cada individuo, que en nada le gusta que se mal utilicen través ese perverso mecanismo de coacción estatal llamado impuestos. La difusión de las ideas se logra fácilmente si existe disposición a trabajar en conjunto o simplemente se acuñara la frase que se usa constantemente en el futbol " Que se vayan todos".  

Fundación Nueva Mente