La Familia: Obesidad y sedentarismo. Por Gino Roco

Como el estreno de una nueva película, hemos estado todos pendientes de los thriller que han ocurrido con relación a medidas que se han tomado respecto al panorama crítico nutricional expuesto por la FAO y evidenciado comúnmente en colegios y calles de Chile.

Lo preocupante es que como sociedad continuamos haciendo una negación consiente, y haciendo caso omiso para reconocer que hemos adoptamos malos hábitos; normalizando algunas de estas conductas, ayudadas por la publicidad, que no contribuye a generar conductas “sanas”. Así también como algunas políticas que no ayudan al panorama, ya que tanto la conducta alimentaria, como la realización de actividad física, se adquiere de forma paulatina desde la infancia, para ser consolidada en la adolescencia.

Ahora la pregunta, estos malos hábitos si bien son influenciados por externos, ¿qué pasa dentro del núcleo familiar?; ¿quién es el verdadero responsable de esta situación?

 A mi parecer y desde una mirada responsable, creo que el máximo generador de malos hábitos saludables es la misma familia, que induce conductas negativas referidas a la alimentación, como también a la generación de conductas de sedentarismo, influenciando, para que en el futuro adquieran, normalicen y perpetúen algunas de estas malas conductas.

Ahora la pregunta, es ¿luchamos con los malos hábitos saludables, o los promovemos? ¿Cuál será ralamente el verdadero impacto que tendrá este tipo de conductas?

Creo que no hay que ser una persona muy brillante y tener más o menos una respuesta lógica, para saber que no se vislumbra un futuro muy saludable y activo para las nuevas generaciones.

Ahora ¿cuándo tomamos conciencia real de este problema?; eh ahí la dificultad, ya que esta “conciencia de hábitos alimenticios” no ocurre cuando somos niños, ni jóvenes, sino mas bien empezamos a tomar conciencia cuando ya hay algunos indicadores negativos en la salud, como; sobrepeso, obesidad, o también algunos indicadores de presencia de alguna enfermedad No Transmisible. Y ahí no nos queda más “remedio” que integrar lo no aprendido a conductas de vida habitual, y es donde comenzamos la lucha con el tiempo en contra.

Es por eso que la familia está aun a tiempo de frenar estas conductas malamente normalizadas, para lograr generar conductas favorables por el bien y futuro de la salud de niñas y niños de Chile.