Tiempos mejores. Por Alejandro Pérez Vidal

El slogan presidencial de Sebastián Piñera eran "Tiempos Mejores". En dicha campaña y de acuerdo a su programa estaban las llamadas reformas estructurales, las cuales hasta el día de hoy duermen en el Congreso, debido a una oposición que simplemente no propone y mucho menos aprueba las ideas de legislar de aquellas reformas mal implementadas por el gobierno Michelle Bachelet y que hoy han tenido grandes repercusiones tanto económicas como sociales. La izquierda, habla de tiempos mejores y se burla de dicho slogan, hablan de libertad, pero de aquella falsa  toda vez que sólo buscan aumentar el tamaño del Estado, contradicción ideológica que en nada fomenta al verdadero debate, mucho menos a reformas concretas. 

Así, nace aquella oposición que niega toda reforma y critica al gobierno por no aceptar sus discursos y propuestas igualitarias, quieren una sociedad más igual a costa de mayores impuestos, gratuidad y el denominado concepto de justicia social como la palabra más repetida. No olvidemos que el concepto de justicia social y de igualdad conlleva al derecho a la plata de otro y que sin crecimiento es imposible llevar a cabo políticas públicas serias, y no como las que se han formulado hasta ahora. Es necesario insistir, que hagan la pega en el Congreso y se discutan en base a argumentos e ideas serias propuestas sobre la mesa viables y que permitan construir acuerdos.  Lamentablemente, se ha relativizado el debate a querer mejores condiciones sociales a través del paternalismo, ese Estado que debe elegir por sobre sus ciudadanos, de este supuesto Leviatán que es la panacea a todos los problemas de Chile y condición a la cual, lamentablemente el Gobierno ha accedido. 

Mucho Estado es peligroso para sus ciudadanos, algunos dicen que no les interesa el tamaño de éste mientras funcione, entonces dónde queda aquella libertad intrínseca del individuo para decidir qué hacer con su dinero. Importante resulta releer la Teoría Monetaria acuñada por Milton Friedman, la cual debería ser estudiada por nuestros políticos, en la cual se postula que las fuerzas del libre mercado son más eficientes que la intervención pública a la hora de fomentar un crecimiento económico estable sin tensiones inflacionarias. En este sentido, el oficialismo debe ser consciente que de más Estado, para satisfacer a la oposición como condición mínima para legislar es crónica de una muerte anunciada para el crecimiento económico y políticas pro inversión, aumentar deuda pública y mayores cargas tributarias no es sinónimo de compromiso con la gente, es simplemente entrar coercitivamente a su bolsillo para hacer crecer el Estado bajo el falso argumento de vivir en sociedad y lograr así la igualdad.

Posiblemente, los tiempos mejores llegarán cuando el debate sea serio, con todos los actores en discusión, aportando propuestas e ideas claras, pro crecimiento, de pensar cómo le damos mayores libertades al individuo para su desarrollo y no de cómo le cobramos más impuestos para hacer crecer al Estado. El error hoy es quizás aquel, pensar que la oposición quiere crecimiento, falso quiere igualdad en la miseria y a través de argumentos poco serios como el famoso sandwich de palta acuñado por Jackson en el debate provisional o el del Apartheid para negar el proyecto de ley de Admisión Justa. Seamos serios, hagan su pega y relean la importancia de la libertad individual como verdadero motor de cambio social.