Suma, sigue, más autogoles. Por Alejandro Pérez Vidal

La coyuntura actual en nuestro país, nos permite señalar que aún no hemos aprendido en forma clara de los casos de corrupción e irregularidades que hubieron en el pasado y que actualmente se siguen conociendo: la supuesta manipulación del IPC, fallido nombramiento de Lusic como ministra de la Corte Suprema, tongo de fiscales en Rancagua, entre otros asuntos. Lo claro es que nadie está haciendo bien su trabajo, tanto desde la óptica democrática, como desde la visión que la ciencia política denomina  "función de filtración", concepto que será explicado en las lineas que siguen. 

El ejercicio de una función pública implica un correcto cumplimiento de las normas que la regulan, y que son mininas,  a saber, transparencia, eficiencia, eficacia, correcto obrar en el obrar, respeto a los derechos de las personas, legalidad, entre otros aspectos que han sido caracterizados en doctrina como principios informativos de la función pública. Cada caso de corrupción que han salido a la luz, nos permite concluir que nada de esto se está cumpliendo o que simplemente cada quien interpreta lo que quiere a su manera y ven el Estado como una fácil fuente de enriquecimiento, con desprecio a toda regla del juego democrático. A bien saber, estas situaciones son un llamado a la aparición de un líder populista para las próximas elecciones y si queremos impedir aquello, que claramente es una señal peligrosa para el estado de derecho y, por sobre todo a la libertad del individuo, debemos evitar que sigan ocurriendo situaciones irregulares, que de una vez por todas cada quien haga su pega y no acusen más autogoles, tanto el gobierno, como la clase política en general. 

Para sanear estos temas es menester, un rol adecuado de fiscalización de una sociedad civil fortalecida, y desde el punto de vista de quienes ejercen ya sea el poder e inciden en los nombramientos, del cumplimiento de lo que en ciencia política se ha denominado " Función de filtración". Este último término, ha sido acuñado por James Ceaser y que básicamente postula que se debe analizar y excluir a todos aquellos posibles candidatos, en concepto general, que impliquen una grave amenaza a principios democráticos. Aquello se vuelve relevante, como primer argumento para evaluar a quienes quieren acceder a un cargo e impedir irregularidades que puedan poner en jaque su nombramiento. En segundo lugar, la sociedad civil debe ser actor importante como un fiscalizador de la función estatal, ellos pagan los impuestos, por consiguiente deben saber en que se gastan y deben protestar o repudiar todo acto cuando existen gastos irregulares o derechamente casos de corrupción.

Finalizando, todos estos hechos que están presentes en nuestra actualidad son un profundo llamado de atención a las autoridades que ejercen el poder, el país rechaza en forma categórica todo actuar irregular, ve con malos ojos discursos contrarios a la democracia como ese comentario de Lusic de "regular a la prensa" , la ciudadania quiere un estado mínimo que sepa solucionar conflictos generalizados, no le interesan los tongos faranduleros, peleas innecesarias en el Congreso. Los problemas son reales y se deben solucionar en forma urgente, evitemos que aparezcan lideres populistas que desprecien a la democracia y se posiciones como lideres mesiánicos que sólo vienen a dañar y conculcar las libertades de los individuos. El debate está, la solución aún no, hagan la pega como corresponde.