Estado e impuestos. Por Paul Villegas

 

Los impuestos suelen cumplir una función clave dentro de un Estado, sin la recaudación de estos, no se podrían financiar políticas de gobierno y otorgar coberturas de financiamiento a programas sociales. Al mismo tiempo, el aumento irresponsable de impuestos puede ser contraproducente para la economía y derivar en una desaceleración del crecimiento de un país, lo que significaría menos inversión, menos empleo, menos empresas en el mercado, contra mayores costos de producción para productos de primera necesidad, lo que sería un círculo vicioso muy peligroso.


Si los gobiernos son lo suficientemente responsables, pueden establecer políticas públicas que equilibren ambas partes para llegar a una armonía. Sin embargo, lo que la historia y la evidencia demuestran es, que ante una baja de impuestos crece la recaudación, cosa que si se analiza detenidamente sería algo más que lógico.


Pero, qué pasa con las políticas de justicia redistributivas a través de impuestos —lema que por cierto abanderan desde la izquierda—, la llamada “justicia social” que por estos días toma fuerza en EE.UU de la mano de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, es impresentable.


Tal política es simplemente castigar al exitoso, como plantea un vídeo hecho recientemente por la fundación: ¿En que gastan su plata los súper ricos?¹, ¿Tengo derecho a disponer de los frutos de alguien y dirigirlos a otras actividades? Estamos de acuerdo en que hay personas que tienen mucho dinero, pero en el caso de Messi —por ejemplo—, si tomamos en cuenta que el dinero que ha ganado se le atribuye a su talento, y a la libre disposición de miles de individuos que pagan una entrada para verlo, ¿es justo apropiarse de sus ganancias a través de la violencia?


En su libro “Anarquía, Estado y Utopía” Robert Nozick, quien fuese filósofo y profesor de Harvard, escribe:
Apoderarse de los resultados del trabajo de alguien equivale a apoderarse de sus horas y a dirigirlo a realizar actividades varias. Si las personas lo obligan a usted a hacer cierto trabajo o un trabajo no recompensado por un período determinado, deciden lo que usted debe hacer y los propósitos que su trabajo debe servir, con independencia de las decisiones de usted. Este proceso por medio del cual privan a usted de estas decisiones los hace propietarios de usted; les otorga un derecho de propiedad sobre usted. Sería tener un derecho de propiedad, tal y como se tiene dicho control y poder de decisión parcial, por derecho, sobre un animal u objeto inanimado.”


Confiscar los ingresos de juan producto de diez horas semanales de trabajo equivale a confiscarle "diez horas" de trabajo, o en otras palabras, forzarle a trabajar diez horas a la semana en beneficio de otros, por lo tanto, cobrar impuestos es un ejercicio coactivo y violentó y no puede ser de otra manera. Según Nozick, los impuestos serían un robo de tomo y lomo y puede que este en lo correcto, pero —en mi opinión— si estos son utilizados de manera eficiente y focalizada no tendría porque ser así.


En otra esfera de la discusión, algunos políticos tienen la errónea noción de que subir los impuestos nos pondría a nivel de países desarrollados; países donde el ingreso per cápita llega a ser el cuádruple en comparación con Chile, ya que se encuentran fuertemente industrializados, tienen gobiernos eficientes, y donde sencillamente no se roban el dinero.
Un ejemplo del mal manejó de los recursos puede derivar en el tamaño del Estado y en las dimensiones que esté puede adquirir —recientemente me encontré con una imagen que lo gráfica estupendamente en Twitter²—, si el año 2009 el tamaño del Estado era de un 25% en relación al PIB, durante el gobierno de Sebastián Piñera, tubo una caída y supo mantenerse en el margen: 2010 (23.5%), 2011 (23%), 2012 (23,3%), 2013 (23,2%), 2014 (24%), es desde el gobierno de Michelle Bachelet donde el tamaño del Estado empieza a experimentar un crecimiento paulatino: 2014 (24%), 2015 (26,2%), 2016 (26,5%), 2017 (27,7%), 2018 (28%), y bordeando los 30 puntos en la actualidad. De acuerdo a Cecilia Cifuentes, economista del ESE Business School de la U. de los Andes:


Al gasto total del gobierno central hay que agregarle las municipalidades, las empresas públicas y el banco central, por lo que sumando aquello, donde lo más importante es Codelco, llegamos a un tamaño del estado en torno a un 30% del PIB.”


¿Cómo se justifica este crecimiento? Pues, con la desmedida creación de instituciones burocráticas por parte del gobierno, las cuáles solventan la creación de operarios políticos que poco y nada aportan.


Encuentro insólito entregarle más responsabilidad a un Estado que en la práctica ha demostrado su ineficacia y corrupción por donde se le mire. El mal manejó de los recursos, y los déficit que han causado las instituciones y empresas estatales han sido una vergüenza para todos, por ejemplo, el caso del Transantiago se ha exhibido como una de las peores políticas públicas en el mundo, y no es para menos, las cifras revelan que el Transantiago tuvo un déficit que equivale a $3.194 millones para el cierre del año 2018, esto claramente no es una demostración de pulcritud por parte del Estado. Es hora de apostar por una reducción en cuánto al tamaño del Estado, redireccionar los gastos ineficientes, eliminar ministerios, o comenzar la paulatina fusión de estos y privatizar el total de las empresas estatales.


Si bien estamos lejos de convertirnos en una Argentina por ejemplo, existe la posibilidad de resbalar por el sendero estatista, el gobierno de Michelle Bachelet nos acercó por ese camino e introdujo una pincelada de el llamado «Leviatán» que describió Thomas Hobbes en su famosa obra. Pero en este caso, será el elector a través del proceso democrático el responsable de elegir que camino es el más conveniente.


Por otra parte, sí en algo esta al debe este gobierno es, en su promesa de bajar los impuestos —cosa que hasta ahora no ha hecho—, pueden haber motivos razonables, pero tal promesa fue una de las banderas de su elección. Sin mencionar que está sería una de las medidas mejor recibidas por la comunidad civil y el sector empresarial.


¹link video: ¿En que gastan su plata los súper ricos? https://youtu.be/Ytw6AmROcug
²se muestra un organigrama, en el cual se ve reflejado el crecimiento de las instituciones del Estado. https://twitter.com/MarcosVelasquez/status/1125401556063485953?s=19