Menos Estado y más sociedad civil: El valor de la libertad. Por Alejandro Pérez Vidal

Es costumbre escuchar a diversos políticos hablar del concepto Estado y que para el buen ejercicio de la labor política en vista de la promoción del bien común se requiere un mayor control burocrático sobre la sociedad y su actuar. El error radica en los fundamentos que entregan y que encubiertamente se encamina hacia un mayor control y el desconocimiento de uno de los principios básicos de la democracia: la libertad como ideal de realización del individuo. La crisis de confianza de la sociedad hacia la política y los casos de corrupción que la han golpeado en el último tiempo dan una señal correcta de lo que se necesita no es más Estado ni control burocrático sino que una sociedad civil fortalecida y efectivo respeto por la libertad como ideal de realización. Al respecto, Niall Ferguson, historiador y académico británico, considera que la sociedad civil se constituye  a partir de las acciones voluntarias a través de las cuales los ciudadanos se autogobiernan. En armonía con aquello, nuestro ordenamiento constitucional reconoce la libertad de asociación y la ha elevado al rango de garantía constitucional. 

Erróneamente, se ha presumido de parte de los políticos y de cierto sector de la sociedad que la creación de nuevos organismos estatales y mayor regulación legal conlleva un aumento de la probidad y transparencia en el ejercicio de una determinada función, desconociendo las reales consecuencias, esto es, sistemas excesivamente burocratizados  y que cuyo funcionamiento se sustenta en aumentar los impuestos, política recaudatoria que proviene del dinero de todos.Para mayor comprensión, un ejemplo claro del tema en análisis, al aumentar el control y la burocracia se corre el riesgo de que el funcionario o la autoridad pública adquiera mayor discrecionalidad, la cual potencialmente puede ser arbitraria e imponga mayores limitaciones para el desarrollo de una actividad, lo que de algún modo conlleva al denominado Capitalismo de Compinches, y cuyos orígenes y significado expliqué en la columna anterior. En este sentido, James Buchanan, quien fuera Presidente de Estados Unidos entre 1857 y 1861, al iniciar su análisis desde el punto de vista del individuo, aborda la necesidad de limitar la acción gubernamental como mecanismo de protección de la libertad, quien a través del concepto "política sin romanticismo", señaló que los políticos actúan guiados por intereses propios y no por el bien común únicamente. De aceptar esta tesis, estaríamos frente a una amenaza real respecto a uno de los valores esenciales de desarrollo humano, como lo es la libertad y seria la crónica de una muerte anunciada.

A los políticos, sin generalizar, no les gusta mucho la idea de una sociedad civil que ejerza un verdadero control sobre su actividad, a ellos les gusta ser juez y parte en la discusión y decisión, es decir, crear leyes que regulen su propio actuar. Relevancia toma en este sentido la entidad y su ideal de defensa de la libertad a través de ejercicio de un contrapeso efectivo al poder estatal, siendo de esta manera un   control frente a las posibles malas decisiones o malas actuaciones. Hoy, la posibilidad de acceder a información pública se ha hecho más fácil (en algunas oportunidades), a través de la entrada en vigencia de la ley 20.285 sobre Acceso a la Información Pública, que permite conocer ciertos actos públicos y los fundamentos de su dictación pero no es suficiente si queremos lograr un efectivo control y lograr que la actividad pública sea más transparente. Casos como el bochorno de los gastos reservados en el Ejército son señal de que no estamos cumpliendo estándares mínimos en una sociedad democrática que reconoce a los grupos intermedios su labor de desarrollo y capacidad plena del individuo, aquello debe fortalecer de cómo somos capaces de visibilizar cuándo un político hace mal su trabajo o desvía fondos en interés propio y de esta manera obtener una verdadera sanción frente a la reprochable conducta.

Es menester,  contar con mecanismos prácticos y eficientes,  que  permitan ejercer un control más activo y poder acceder, de esta manera, formas de rendición de cuentas por parte de las autoridades, lo cual no debería generar rechazo sino que seria un efectivo avance en la confianza de la ciudadania hacia el ejercicio de la actividad política y de mejor manera incentivaría a la participación de procesos eleccionarios donde la abstención seria mínima. El sociólogo político estadounidense, Larry Diamond, en " Reprensar la Sociedad Civil", señaló que la sociedad civil es un instrumento vital para limitar el poder de los gobiernos democráticos, vigilar sus potenciales abusos y violaciones a la ley y someterla al escrutinio público. En este estado de cosas, el avance ha sido efectivo pero no suficiente si queremos lograr un mínimo de confianza, siendo la participación ciudadana el elemento fundamental  y estructural para mejorar la democracia en todos sus aspectos con una actividad política eficiente y sin tanta telenovela innecesaria en el Congreso.

Fundación Nueva Mente