Grupo de Puebla: El nuevo disfraz de lo políticamente correcto. Por Alejandro Pérez Vidal

En el mes de julio de 2019, nació un nuevo referente para la izquierda, referente si se puede llamar así, el “ Grupo de Puebla”, compuesto de 32 integrantes entre los cuales existen chilenos, Alejandro Navarro, José Miguel Insulza, Karol Cariola, Marco Enríquez Ominami y Camilo Lagos. Seria de gran importancia pensar que la izquierda tiene nuevos referentes, ideas de tolerancia mutua o fortalecimiento institucional, futuro, era digital, pero lamentablemente es lo mismo, un reemplazo del desprestigiado Foro Sao Paulo y con las mismas personalidades de la izquierda.

Todo grupo que se reúne debe tener como mínimo declaraciones de principios y desafíos que encierra su nacimiento y composiciones, pero en estos casi tres meses, la organización se ha referido a temas regionales, como el incendio en el Amazonas; los dichos de Bolsonaro hacia Michelle Bachelet, y sobre la dictadura de Nicolás Maduro. Más allá de ello, nada siguen las mismas figuras, las mismas discusiones y sin ningún contenido alejado de lo ideológico. Uno esperaría que al menos exista una visión de futuro en la izquierda pero hoy, en dicho sector no siquiera el concepto de igualdad logra reunir uniformidad en el discurso. Una defensa al sector más que un grupo que proponga nuevas ideas y enfrente los desafíos. Hoy nadie habla de la transformación y era digital, no existen planes para enfrentarlo, existe una falta de uniformidad en el discurso y una izquierda totalmente desarticulada.

Seguir defendiendo, en estos tiempos, una dictadura y relativizando el concepto a lo conveniente, es inaceptable si queremos que un determinado sector gobierne y que cada vez que exista una violación a los derechos humanos de su sector, se evada el tema y se hable de una irregularidad institucional. ¿Qué nos proponen estas figuras? Nada nuevo, lo mismo, defender el régimen del dictador Maduro, consolidando el régimen cubano como aquel en que todos sus ciudadanos son iguales materialmente, pero en la miseria, demonizar el mercado, relativizar la tolerancia mutua y consolidación de las instituciones como el enemigo del ser humano. Como enseña la canción, nada nuevo bajo el sol. Pareciera que la ausencia de nuevos actores en la izquierda se puede suplir, simplemente, con un cambio de nombre a los referentes de la región que los reúnen.

¿A qué no referimos cuando hablamos de políticamente correcto?. Precisamente, a aquel mal uso del lenguaje que utiliza la izquierda para posicionarse en el debate y de esta manera acusar el orden establecido y, así presentándose cómo la única salvadora de los problemas. Algo que no es nuevo, George Orwell en su libro “ 1984”, critica el doble pensar dedicado a falsear la realidad para así manipular a la opinión pública. El escaso contenido propositivo de este grupo es señal que hoy, la izquierda carece de ideas y argumentos para enfrentar los desafíos, tanto en la región como en Chile, lo que es lamentable ya que quita del debate público temas relevantes y es más de lo mismo, tan cargado como un café por la mañana pero en este caso, cargado de sólo ideología, histórica y arcaica, mas no ideas y propuestas de futuro.

La escasez de ideas en un grupo que dice reunir nuevos referentes al escenario político regional, con los mismo actores es una contradicción carente de sentido y falta de razonabilidad si se quieren nuevas propuestas. Esperar avanzar hacia un correcto desarrollo, sin falta de ideas es bastante complejo, el escenario se vuelve carente de ideas y debate si la izquierda no genera nuevos referentes e ideas claras.

Fundación Nueva Mente