Greta Thunberg: ¿Una heroína actual para la juventud o la representación del alarmismo puro? Por Fernanda Petersen

El cambio climático significa para muchos de nosotros una urgencia donde podemos aportar y así combatirla, ya que, inevitablemente nos cuestionamos sobre nuestra cuota de responsabilidad frente a esta crisis ecológica.

Todos estamos o deberíamos estar de acuerdo, independiente de nuestra edad y oficio, con lo fundamental que es garantizar bienestar, seguridad y regulaciones medioambientales en el país completo y cada entorno por específico.

Pero, ¿qué pasa cuando un grupo trata de adueñarse de posturas e ideas?

Evidentemente lo que ocurre con estos temas es que se comienzan a reducir en las más que conocidas disputas políticas polarizadas que no avanzan prefiriendo quedarse en la superficie entre los buenos y los malos, transformando así las posibles soluciones o medidas temporales a una pelea sin fin donde los buenos proyectos, si son del adversario, no cuentan.

Aquí es cuando analizamos a los potenciales líderes de hoy, donde sin duda la dieciseisañera sueca Greta Thunberg, marca su propia tendencia. Es increíble ver cómo gente luego de su primer “Fridays for Future” haya tomado consciencia que transformó estas huelgas escolares en movilizaciones a escala mundial, señal clara de apoyo y admiración.

¿Es entonces legítimo que esta aceptación y adhesión a la causa mantengan a esta adolescente en tal posición? Al menos, para mi es un no.

Si eres de los que piensan que manifestarse en contra de su discursos es una denotación de intolerancia frente a su ideología o peor aún, suponer en la persona una aversión a el asperger que padece, definitivamente, no entiendes el fondo de la controversia.

Retomando la pregunta inicial, demostraré en simples argumentos porque ella en este minuto ya no es más que el estereotipo tipico encargado de representar el alarmismo.

Como muchos saben, de a poco se han ido destapando las grandes conexiones que ha establecido con exitosas empresas del área que la financian y sobre todo su cercanía con Ingmar Rentzhog un magnate con quien fundó la aplicación “We Don´t have time” para netamente promocionar las “ideas verdes” y porque no, seguir lucrando con esta lucha.

Siendo así, ¿seguimos hablando realmente de activismo? , o ¿más bien de lobby?

Bajo estas nuevas afirmaciones, es que como sociedad comenzamos a dudar de Greta y sus intereses, y no en que estén bien o sean descabellados, si no, en que no se puede pretender utilizar a una niña como peón para conseguir cualquier tipo de beneficio.

Ella habla de que le quitaron su infancia y expresa sus pensamientos con total euforia. Se comprende que no tenga datos respaldados, no ha estudiado o no se ha especializado profundamente en ciencias más que el simple hecho entender las causas del cambio climático que vivimos en este momento.

Por lo cual es importante que como receptores de todas sus hazañas, sepamos el lado b de lo que vemos a diario, que el hacernos conscientes no sólo sea estar a favor de aportar con acciones que cuiden nuestro metro cuadrado y el de nuestros cercanos, también es poder ser objetivos con la causa y darnos cuenta que el pánico provocado no es necesario. Que si bien podemos partir haciendo cosas hoy, el mundo no se extinguirá masivamente -como ella expresa- mañana, pasado ni en los próximos 20 años. De hecho, como afirma Douglas Pollock el calentamiento global del que se habla hoy, es una inconsecuencia o derechamente un fraude dado que si lo analizamos inclusive desde la historia, la tierra lleva 230 años entibiándose y solo el 5% de los años en un periodo de 1.000 décadas esta ha estado más fría, nos cuenta que todos los “calentamientos globales” anteriores han tenido mayor intensidad que este.

Aprendamos con esto a ser críticos, a investigar un paso adelante de la información que se nos entrega, a revisar fuentes certificadas, es nuestro deber hoy enriquecernos con datos duros,  análisis varios de científicos connotados. No podemos permitirnos por ningún motivo sobretodo en la actualidad quedarnos en zona de confort con discursos preparados y por lo visto fríamente calculados.

Thunberg, no es culpable de ser la imagen ideal para este negocio ni el regalo perfecto para la ONU, y lamentablemente, le han hecho creer que el capitalismo le ha quitado su infancia cuando en realidad los únicos que se atrevieron y siguen atreviéndose a arrebatarle su infancia, son las entidades que la manejan, controlando su personalidad y generando odio hacia sistemas políticos, quitándole su propia esencia de liderazgo y haciéndola así una alarmista por excelencia.

Fundación Nueva Mente