Nos escribe Sergio Rodríguez Bordalí

Me ha tocado escuchar nuevamente una afirmación que, no siendo errónea, tiene su contrapartida contundente, acerca de la supuesta vulnerabilidad de nuestro país, por la “poca profundidad” del territorio, pues nuestra capital se encuentra asentada justo al costado Poniente de la Cordillera de Los Andes, en circunstancias de que la del vecino oriental está bastante distante, asentada junto al Atlántico.

Lo anterior es un argumento que no se sostiene si se piensa que, en caso de un conflicto bélico - que no tendría en caso alguno el carácter de una escaramuza local austral, sino de un enfrentamiento generalizado- las ciudades del país vecino de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Córdoba, San Juan, Mendoza, San Rafael, Neuquén, San Martín de Los Andes, Bariloche y tantos otros asentamientos, tienen igualmente demasiado poca “profundidad”, por encontrarse muy pegadas al costado oriental del macizo, pues distan tan sólo algo más de 500 kilómetros de bases como Cerro Moreno, en Antofagasta y otras, (lo que en términos de las tecnologías actuales se reduce a sólo minutos), asentamientos en que existen objetivos esencialmente militares, tales como regimientos, puentes, líneas ferroviarias, vías de comunicación, torres de alta tensión, industrias, telecomunicaciones e instalaciones propiamente militares, todos objetivos cuya existencia se puede desde luego presumir.

Ello se hizo presente de manera muy clara, hace 40 años atrás, así como la circunstancia de que si bien el vecino se arriesgaba a dar comienzo al conflicto, sería nuestro país el que le pusiera término.

Sergio Rodríguez Bordalí

Fundación Nueva Mente