El auge de la nueva derecha. Por Paul Villegas

En las últimas décadas, la posición de la derecha tradicional siempre fue reservada y alejada de cualquier controversia perjudicial para su imagen, pues, traía consigo la carga negativa del gobierno militar y la vulneración de los derechos humanos que en esta se produjo. Sin embargo, en la actualidad este panorama cada vez se empieza a disolver dentro de un ambiente de empoderamiento sobre las ideas que esta defiende, me refiero a una derecha que poco a poco se enfrenta a sus prejuicios; una derecha capaz de señalar que por ejemplo, algunos se consideran «Pinochetista» –si temer a ser juzgados–; una derecha que gana fuerza en chile y es capaz de consolidar el discurso valórico, libre comercio y el estado mínimo; una derecha que nace para capear los desaires de una izquierda que, desconectada de los problemas reales, demostró ser el centro del populismo engañoso y el arquitecto del odio propagandista.

Pero, ¿cuándo inicia este fenómeno? ¿Cuáles fueron algunas de las aristas que permitieron que en Chile se renovase el auge derechista? Bueno, con el fracaso de las reformas interpuestas por el gobierno de Michelle Bachelet, la re afirmación del éxito por parte del modelo económico introducido en el gobierno militar, los casos de corrupción que involucraban familiares de la presidenta, y entre otros, un candidato que se presentaba en las presidenciales del 2017, con un estilo más directo, íntegro y fuera del marco de lo políticamente correcto –José Antonio Kast–, se empieza a producir una transición bastante interesante, desde el punto de vista político; si a eso agregamos, la apelación al “sentido común”, y las constantes agresiones de la izquierda durante el presente gobierno, nace una atmósfera propicia para este resurgimiento. Lo que no entiende este sector –la izquierda– es que, es el ciudadano como tal, el que ya no aguanta engaños o que le digan lo que es moral o no, es él precisamente el que dice basta, una prueba fehaciente de ello, fue la reelección del presidente Sebastián Piñera y el rechazo total a lo que fue la nueva mayoría –el cual termino en su desintegración.

En la misma línea, Sebastián Piñera llega con un amplió apoyo en las urnas gracias a este auge repentino, Chile decidió, y se decidió por un gobierno de derecha, ahora la duda que cabe contestar, ¿es el actual gobierno, un gobierno de derecha legítimo? Sería bueno analizar de forma rápida como ha operado el Ejecutivo hasta ahora, lo primero que vemos es que están inversos en la dictadura de lo “políticamente correcto”, dejándose llevar –en la mayoría de los casos– por los berrinches de la oposición. Basta con sólo recordar lo que paso con el ex Ministro de Cultura Mauricio Rojas, o con el proyecto aula segura, o algo más reciente, el retiro del comando jungla y la destitución de Hermes Soto, decisiones tomadas por la presión mediática que fue impulsada por la izquierda. Recientemente la moneda determina “ley de hielo” a José Antonio Kast, lo irónico de esto, es que fue él mismo, que apoyó al Presidente durante la segunda vuelta; él mismo que respaldó sus decisiones; el mismo que fue apoderado durante el sufragio; perdónenme pero si lo que hemos visto este último tiempo no es demagogia, no sé que lo sea. Si hacemos una lectura apropiada de lo que ha pasado, es el actual gobierno el que ha repelido el amplio apoyo que lo llevo a la moneda, y no se engañen, si está naciendo una derecha más dura, es porque la izquierda y los partidos de derecha tradicional así lo quisieron.

Ahora, la reivindicación «Pinochetista» de la diputada Camila Flores, –la cual fue ovacionada en RN– y la desesperada jugada que intenta hacer Carmen Hertz, con el proyecto: “Negacionismo e incitación al odio”, –el cual he criticado por su vulneración a la libertad de expresión–, lo que hace es acrecentar este auge re naciente, es más, parecieran ignorar de plano, que la violencia de la cual son autores esta gente aleja a la ciudadanía de su lado. Por un lado, el no tener miedo de expresar lo que se siente, respetando el derecho a la libertad (Camila Flores), y por el otro lado, un intento desesperado por acallar lo que la ciudadanía comienza a expresar (Carmen Hertz). Como lo expresó Cristian Valenzuela, en su columna en la tercera, Revival Pinochetista: “La discusión sobre el resurgimiento del Pinochetismo no debiera escandalizar a nadie. Los que intentan seguir imputándole las violaciones a los derechos humanos a los políticos más jóvenes de la derecha, fracasarán rotundamente, porque ni ellos ni las personas que los apoyan, los niegan o desmerecen.”

Es que desde una perspectiva racional, lo que intenta hacer Carmen Hertz, es totalmente totalitarista, al igual que la iniciativa del senador Alejandro Navarro: “Ley Bolsonaro”, la cual busca destituir a candidatos a presidentes, parlamentarios, alcaldes, concejales o cores que promuevan, promocionen o financien noticias falsas (fake news). Ambas mociones están completamente fuera de serie, y no resisten ningún análisis serio sobre el tema.

Según mi percepción, el auge que se está dando, es completamente legítimo y merecido, solo habría que tener cuidado en no caer en conductas extremistas –como algunos movimientos que ya empiezan a surgir en Chile. El diálogo racional y la conexión con los problemas de a pie de las personas serán fundamentales para un futuro próspero y democrático, el populismo de derecha se empieza hacer presente en la agenda internacional del mundo, y en Chile se empiezan a ver pequeños rasgos de este “germen”, será decisión de nosotros, si seguimos aquel caminó más nacionalista o no, en lo personal y a modo comparativo, si me dieran a escoger entre populismo de derecha (Donald Trump) o uno de izquierda (Nicolás Maduro), claramente escogería el de derecha. Esperemos que el orden democrático no se desvirtúe tanto como para llegar a ese punto, pero si la izquierda insiste en seguir este camino censurista y la dictadura de lo políticamente correcto asentará sus bases con fuerza, no seria extraño ver un escenario un tanto menos liberal.

Fundación Nueva Mente